Trobada de després de l’estiu

Tardor

EL dilluns 16 de setembre ens hem tornat a trobar després de les vacances de l’estiu, com sempre estem molt contents de continuar fent les nostres trobades mensuals que ens reconforten i també ens ajuden a viure la nostra situació de cuidadors amb una mica mes d’ànims.

Primer hem fet com sempre uns minuts de relaxació que ens predisposen a estar més assossegats i serens. Hem comentat les absències d’alguns de nosaltres i l’ Ana ens ha explicat els motius.

Seguidament hem fet un repàs personal de com hem passat aquests dos mesos de vacances, la nostra situació de cuidadors continua sense grans canvis, la paraula més expressada en el grup ha estat normalitat i continuïtat.

Hem comentat la celebració del dia de l’Alzheimer i la difusió que se n’ ha fet als mitjans de comunicació, i també la fundació de Pascual Maragall.

En Xabier i la Lara ens han explicat Continua llegint

Comunicación con el paciente

Con ocasión del pasado dia del alzheimer, he hojeado algunos libros al efecto y deseo destacaros esta idea que me parece perfecta y que estoy convencido que tiene un efecto terapéutico superior a los medicamentos actuales. Dice así:

“La comunicación con los seres queridos va más allá del lenguaje verbal.  Las personas con alzheimer captan el amor que emana de sus seres queridos hasta fases avanzadas de la enfermedad”.

Objetivo: Bienestar del paciente

Tomado de un texto del Dr. José Luis Molinuevo, neurólogo del Hospital Clínico de Barcelona:    “Formamos una unidad con todo lo que nos rodea, el paciente forma una unidad con el cuidador, por lo que el bienestar del paciente pasa por el bienestar del cuidador y viceversa”.

Me parece importante resaltarlo, ¿cuántas veces vemos cuidadoras tan abnegadas en favor de su ser querido que llegan a vaciarse. A esas cuidadoras se les debe insistir en que:  el bienestar del paciente pasa por el bienestar del cuidador.

Miquel Vilardell, médico

Recibido de nuestro “documentalista” Eduard !

La Vanguardia “La Contra”(fecha: 10/2/14)

Tengo 67 años. Soy de Borredà y vivo en Barcelona. Soy catedrático de Medicina en la UAB y jefe del servicio de medicina interna del hospital universitario Vall d’Hebron. Estoy casado y tengo dos hijos y cuatro nietos. Soy un liberal respetuoso. Necesito creer.

El doctor Vilardell habla desde sus 40 años de ejercicio de la medicina con indesmayable vocación. Mañana concluye su presidencia del Col•legi de Metges de Barcelona, tras cuatro duros años de gestión y contra las medidas de recortes sanitarios. Sigue desplegando su vocación médica y su labor docente y divulgativa, mediante libros como “Envejecer bien” (ed.Plataforma). Habla con serenidad, imparte sabios consejos y me cita el lema de un amigo médico, Jordi Gol, acerca de qué es estar sano: “Ser autónomo, alegre y solidario”. Pienso en lo maravilloso que es que no te duela nada, y en que se trata de mantenerse así hasta el final. Los consejos de Vilardell ayudan.

A qué edad nos morimos? A los 82 años las mujeres, a los 79 años los hombres. Se trata de llegar a ese final sin depender de otros.

Sin molestar. ¡Eso es ser generoso! Cuidarse y prepararse para no molestar a los demás. “Envejece bien quien ha vivido bien”, dijo Pitágoras. Y vives bien si piensas en los demás. Continua llegint

La soledad y Kafka

Extracto del escrito de J.M. Alimbau en el “Full Dominical” de hoy.

El buen Samaritano

El parque Steglitz de Berlín rezumaba vida en los albores del verano. Un regalo.  A Franz Kafka le absorbía: como una esponja, viajaba con los ojos, arrebataba energías con el alma, perseguía sonrisas entre los árboles. Él también era uno más entre tantos, solitario. Aquel silencio… El llanto fuerte de una adolescente, convulso, repentino, le hizo detenerse. No había nadie. Estaba muy cerca de una muchacha que lloraba de pie, desconsolada, tan angustiada, tan triste, que parecía reunir en su rostro todos los pesares y las congojas del mundo. Kafka miró hacia todos lados. Nadie reparaba en la joven. Pasaban. Estaba sola…Tenían la oportunidad de ser y comportarse como el buen samaritano. Él se quedó sin saber qué hacer, como todos.

Si nos encontramos con alguien que vive solo, que sufre, llora, está angustiado…, hagamos un alto en el camino. Pongámonos a su lado y en silencio acompañémosle y ayudémosle. Repitamos lo que Jesús nos pide al final de la parábola del buen samaritano: “Haz tú lo mismo”  (Lc 10,42).